Corte de digestión

La gran mayoría de nosotros recordamos el principio de la tarde como el momento más aburrido de cualquier día de playa, porque teníamos que esperar un buen rato antes de bañarnos para no sufrir un corte de digestión.

Pero ¿eso es cierto o es una leyenda urbana más?

Algo de cierto hay: la digestión requiere que gran cantidad de sangre afluya a los órganos encargados de este proceso, por lo que disminuye la cantidad disponible para el cerebro (de ahí también la modorra posmeridiana que hace tan apetecible la siesta).

Sin embargo, lo que vulgarmente es llamado corte de digestión en realidad no es ningún fallo digestivo, sino un shock debido a una brusca variación de temperatura corporal por la repentina inmersión del cuerpo acalorado en el agua muy fría.

Así que, aunque tras una comida copiosa hay que tener en cuenta lo que decíamos antes acerca del flujo sanguíneo al estómago y demás órganos digestivos, en realidad hay más factores que incrementan el riesgo de hidrocución, los más importantes de los cuales son la diferencia entre la temperatura corporal y la del agua (tras una exposición prolongada al sol o un ejercicio físico intenso es mejor dejar que el cuerpo recupere su temperatura normal) y la velocidad con la que se realiza la inmersión (mejor mojarse los pies un rato y entrar en el agua poco a poco que tirarse directamente).

Fuente: dmedicina.com

Foto: Juliancolton

Autor: ¿Será cierto?

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