El gato es un peligro para las embarazadas

Los que tenemos la suerte de tener una mascota en casa sabemos lo que se les llega a querer y todo el cariño que a su vez son capaces de darnos desinteresadamente nuestros amigos de cuatro patas. Por eso apenas podemos imaginar el dolor que debe causar tener que alejar a nuestro animalito por temor a que su presencia pueda causar un daño irreparable, aunque no sea intencionado, a otro miembro de nuestra familia.

Esa situación se da con frecuencia entre las mujeres que se quedan embarazadas y tienen un gato en casa, ya que hay una falsa creencia bastante extendida de que cualquier gato puede transmitir a la futura madre la toxoplasmosis, una enfermedad causada por un parásito y que puede provocar malformaciones en el feto.

Según estudios científicos comprobados, para que ese contagio fuera posible, tendrían que darse dos circunstancias muy concretas:

  1. Que el gato estuviera infectado por el parásito que produce la toxoplasmosis. Si el animal no se alimenta de carne cruda sino de alimento específico y no caza pájaros o ratones y luego se los come, esta infección es imposible. En cualquier caso, un simple análisis de sangre basta para detectarlo.
  2. Que, estando el gato infectado, la embarazada no estuviera inmunizada contra el parásito. Esto también es fácilmente comprobable analizando la sangre de la gestante.

Aún en el caso de que ambas circunstancias se produzcan, la infección en seres humanos solamente es posible por contacto directo con las heces contaminadas del animal, por lo que bastaría para estar a salvo que el arenero lo limpie otra persona o bien que si lo hace la embarazada, lo haga protegida con guantes aislantes.

Es interesante recordar que los datos estadísticos muestran que la infección por toxoplasmosis en humanos es mucho más frecuente por comer frutas y verduras sin lavar adecuadamente o productos cárnicos sin garantías sanitarias que por contacto con gatos domésticos.

Por eso, en la inmensa mayoría de los casos no es necesario renunciar a la cariñosa compañía de nuestra mascota, que además puede convertirse en el mejor amigo y compañero del nuevo miembro de la familia.

Autor: ¿Será cierto?

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