El zumo de naranja pierde las vitaminas en instantes

En España, uno de los mayores productores del mundo de naranjas, mucha gente desayuna un zumo de ese cítrico tan rico en vitamina C antes del café, la leche, las tostadas o los cereales.

En temporada, la mayoría prefiere un zumo natural, recién exprimido, no sólo porque es más sabroso que el envasado, sino también porque este último ha perdido la vitamina C del fruto, que en muchas marcas viene reemplazada con vitamina C sintética, además de otros inconvenientes como los azúcares, los colorantes, los conservantes y otros aditivos que pueda contener.

Esa volatilidad de la vitamina C es bien conocida, pero también exagerada en el imaginario colectivo, pues mucha gente cree que pocos minutos después de haber exprimido las naranjas el zumo se ha quedado sin este nutriente tan importante para la salud humana. Así, los vasos de zumo se toman de un solo trago, sin saborearlo y disfrutarlo como merecería su delicioso sabor.

Sin embargo podemos tomárnoslo con más calma, pues aunque es cierto que el ácido ascórbico (nombre químico de la vitamina C) se oxida rápidamente, la sustancia en la que se trasforma combinándose con el oxígeno del aire es el ácido dehidroascórbico, que mantiene todas las propiedades nutricionales del anterior durante por lo menos 12 horas más.

Así que podemos bebernos el zumo de naranja con toda tranquilidad: nuestro paladar y nuestro estómago nos lo agradecerán.

Autor: ¿Será cierto?

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