“Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”

Una de las frases más conocidas de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha es una que le dice el protagonista a su escudero: “ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”, o en su versión más corta: “ladran, luego cabalgamos”.

Esta frase tan famosa realmente no aparece en el libro, con lo que se convierte en uno de los más extendidos casos de frase atribuida erróneamente a un autor, llegando incluso a aparecer en la película inacabada que dirigió Orson Welles sobre el personaje.

Es muy difícil saber de dónde puede haber surgido el error de atribución, pero sí se conoce el auténtico autor, Johann Wolfgang von Goethe, cuyo poema Kläffer (Ladrador) dice:

Cabalgamos por el mundo en busca de fortuna y de placeres,
mas siempre atrás nos ladran, ladran con fuerza…
Quisieran los perros del potrero por siempre acompañarnos, 
pero sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos.

En cualquier caso, la enseñanza que se pretende atribuir al caballero loco es igual de válida en la época de Cervantes, en la de Goethe y en la nuestra: si nos critican y envidian es señal de que estamos en movimiento, avanzando.

Fuente: Wikipedia

Imagen: Urko Dorronsoro

Autor: ¿Será cierto?

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