Si una salamanquesa te escupe te quedas calvo

La salamanquesa (llamada también drago, salmantesa, perenquén, pracan o santorrostro, según la región en la que la encontremos, es un reptil de pequeño tamaño, de comportamiento generalmente nocturno, que se alimenta de insectos y al que le gusta tomar el sol en las paredes y techos de nuestros edificios.

Debe ser uno de los animales sobre el se han creado más mitos y falsas creencias. Se dice de ellas que pican, que muerden (y por supuesto, son venenosas), que escupen y si te alcanza su saliva te puedes quedar calvo o ciego, que pueden introducirse por cualquier cavidad del cuerpo para comer órganos humanos, que pueden caminar por el fuego sin quemarse e incluso que su cuerpo disecado y molido tiene propiedades milagrosas.

Todos estos bulos son falsos y posiblemente originados por el desconocimiento y el miedo que suelen causar los reptiles. Conviene recalcar especialmente que no tienen ningún aguijón para picar, que ni sus mandíbulas ni sus pequeños dientes están preparados para morder ni tienen fuerza suficiente para morder a las personas, que no saben escupir y, suponiendo que supieran, su saliva no tiene ninguna sustancia corrosiva que pudiera afectar a la piel o los ojos.

Más que temerlas, conviene tener alguna instalada en nuestra terraza, sobre todo en verano, ya que nos pagará el alquiler de una grieta en la pared librándonos de mosquitos, polillas, grillos y otros bichos desagradables.

Fuente: Macroinstantes

Foto: Babo

Autor: ¿Será cierto?

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